Del famoso e intrigante monje Grigori Rasputin, una temida figura en la Corte rusa -y asesor del Zar-, se dice que ejercía la brujería mezclada con un basto toque de crueldad.

Sus excesos sexuales fueron famosos, y las alcobas y rincones de los palacios del Zar debieron ser en su día testigos de apoteósicas orgías en que, desde luego, el centro de atención seguro que era el inmenso pene de Rasputin.

Describirlo con palabras como “inmenso” o “elefantiaco” no es, desde luego, faltar a la verdad, ya que se dice que medía 40cm en estado flácido. En el Museo del Erotismo de San Petersburgo se conserva en formol el codiciado falo, que a sus 28,5cm presentes, debe añadírsele la parte que quedó en el propietario de semejante verga cuando, después de asesinarlo, se lo amputaron.

Y es que el hecho de tener una herramienta de burro…no faculta el ejercer como tal.

Vía: wappy.ws