
Seguro que quien inventó este bikini inflable era un hombre. No por nada, pero seguro que lo hizo por dos razones: la primera para vernos a nosotras, sus chicas, con más tetas y culo. Y la segunda, porque, inocentemente, piensa (o pensó) que no sabemos nadar y esas cosas que se hacen en el agua.
A pesar de eso, y sin evaluar ahora los motivos del invento, tengo que decir que es un buen gadget pero para un disfraz, por cierto, muy divertido.
No creo que a ustedes, los hombres, les guste vernos con eso inflado sobre los pechos. O sí, y automáticamente nos convertimos en su fetiche favorito, siendo mitad muñeca hinchable, mitad mujer de carne y hueso que chupa, come, traga, etc. A lo mejor ustedes le sacan provecho. Yo, por ahora, lo descarto.
Vía: El barón rojo
