
Como consumidores, sabemos que los productos no siempre cumplen lo que ofrecen, y cuando se trata de “medicamentos” relacionados con el sexo, la mayoría de nosotros tenemos claro que los resultados difícilmente se parecen a lo prometido en los spots publicitarios.
El día de ayer, un hombre que no tenía muy claro lo anterior, amenazó y disparó a la empleada de una sex shop en Rusia. ¿El motivo? No le funcionaron las tabletas contra la impotencia que había adquirido en días anteriores.
Al entrar en la tienda, ubicada en un barrio de Moscú, el hombre exigió que se le devolviera el dinero de la compra. Ante la negativa de la empleada, el hombre sacó un arma con la que disparó a la encargada.
No cabe duda que la falta de objetividad puede costar vidas.
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