Es más que cierto que la apertura sexual ha dado nuevas vertientes a la sexualidad y abrió el camino para que las parejas pudieran disfrutar plenamente de las relaciones sexuales. Algunas encuestas dan como resultado que por lo menos el 50% de las parejas heterosexuales han probado por lo menos una vez en su vida el sexo anal o alguna práctica relacionada con el mismo.

Y es que es bien sabido que el ano, tanto como la vagina, cuenta con innumerables terminaciones nerviosas altamente sensibles. Las estadísticas resultan alentadoras y bastante curiosas ya que muestran que este tipo de práctica goza de popularidad en nuestra sociedad. También podemos ver que el sexo anal sigue siendo un tabú, hay quienes lo consideran algo sucio, perverso y antinatural. Pero no miento al decir que, en verdad, es delicioso.

Hay diversas formas de realizarlo. Desde un sencillo masaje por la zona del perineo (aunque algunos le llaman perianal, un término no muy correcto). En este lugar se puede estimular el ano de la pareja durante el coito o mientras se realiza el sexo oral, la penetración anal no puede faltar y, por supuesto, el método bucogenital o también llamado “beso negro” que consiste en un masaje, con la boca y lengua, en la zona del ano. Esto es realizado tanto por homosexuales como por heterosexuales. En lo particular me encanta jugar con esa zona. Si alguien tiene alguna duda o comentarios, serán bienvenidos.

Continuaremos con este tema tan extenso e interesante en un próximo post: Juegos anales (2).