Aunque en este blog hablemos abiertamente de los temas sexuales, no es algo que ocurra con naturalidad en el mundo real. Menos aún cuando se trata de chicos.

Los adultos pensamos que ellos, los más pequeños, no tienen que saber nada que tenga que ver con el sexo. Que mientras menos sepan mejor para perpetuar su inocencia angelical y su virginidad de mente. Lo que tampoco sabemos es de qué forma perjudicamos a nuestros hijos privándolos de esa información que muy útil les resultará a lo largo de sus vidas.

La sexualidad de uno se manifiesta desde muy pequeños, ya tomar la teta de nuestras madres, aunque parezca gracioso, es un hecho de placer que nos relaciona con el mundo y nos da identidad. Luego, nuestro ano pasa a ser la fuente de placer, nuestra boca, el otro y etc. Entonces, ¿por qué privar a los más pequeños de algo que a todos nos gusta?

Para mí es muy importante hacer educación sexual en la familia y desde los primeros años de la vida de un niño. Que sea algo natural, no un tabú o un mito. Que sea un tema del cual tenga conocimientos para poder formar una opinión y para poder elegir libremente qué riesgos o responsabilidades tomar a la hora de tener relaciones sexuales con otra persona.

La imagen nos da mucho en qué pensar, ¿no? Aunque no deja de ser una humorada, siempre hay que sacarle la moraleja.

A ustedes sus padres, ¿qué les dijeron del sexo? ¿Les hablaron mucho al respecto? Cuénteme por favor.

Imagen: Cerradura de Perversion