
A mí me encanta que me tomen fotos, y también me gusta tomármelas yo misma. En estos tiempos en que la fotografía digital nos soluciona tantas dificultades, el autorretrato es más accesible y los resultados pueden ser muy interesantes. Basta con un celular con cámara para empezar (aunque si tienes una cámara de alta resolución, qué mejor). Tú decides si te dejas la ropa puesta.
Éstos son los consejos que nos da Regina Lynn, con otros más de mi cosecha:
Observa algunas poses en revistas para inspirarte. Busca un estilo que refleje tu personalidad. Los gestos de algunas pin-up girls son encantadores.
Ensaya frente al espejo. Analiza tus ángulos. A mí me gusta dejar sólo algunas partes de mi cuerpo al descubierto para que el espectador imagine lo demás. (Por cierto: no tengo nada contra los autorretratos acéfalos.)
Para fotografiar tu rostro, las fotos en picada son muy lindas: agrandan los ojos y otorgan una línea de misterio a las mejillas. A veces aprieto el botón mientras cambio de dirección la mirada o esbozo gestos ligeramente distintos entre sí.
Aprende a sonreír sin contraer demasiado los músculos. Se siente artificial al principio, pero suaviza tu imagen en el resultado.
Si eres mujer, no abuses del maquillaje. Los labios rojos y las mejillas rosadas son muy atractivos, sin embargo no hay como un aspecto natural.
Finalmente, ten cuidado a quién le muestras tus fotos, sobre todo si tu exhibicionismo no da para que tus nalgas terminen colgadas en una red social.
Foto: Natalia Romay
