Un caballero confundido pidió a su novia le explicara qué diablos pasaba con ella durante la menstruación. Ella, intuitiva como buena fémina, sabía de antemano que era necesario usar más que palabras, de manera que lo ilustró con el diagrama que vine a enseñarles. Qué acertado. Los monitos malvados que hacen chomp, chomp… justo así me imagino yo esas punzadas intempestivas.

Aprovecho para mencionar que me dan envidia las mujeres que dicen no ser víctimas de dolencias menstruales. A mí la menstruación me aniquila: me punza, me incomoda, me pone llorosa e irritable. Sólo una sobredosis de analgésicos y brazos masculinos son capaces de hacerla llevadera. La que no está llevadera en esos días, supongo, soy yo.