A veces a las mujeres nos gusta presumir. Nos gusta acentuar un poco más cada cualidad que tenemos, remarcarla para que a nadie se le pase por alto.

Por ejemplo, Dio, una amiga mía cuando éramos más chicas, se colgaba a la espalda un bolso pesado. Así la tira del bolso quedaba entre sus dos tetas haciendo resaltar más el tamaño y la curvatura de los pechos.

También las mujeres, ya un poco más grandes, se ponen pequeñas piedras redondas a la altura del pezón, entre la piel y la remera (porque en este caso no usan corpiños) para así simular que su pezón está siempre impecable y bien parado.

Las más jóvenes se los pueden parar para momentos especiales apretándoselos o teniendo un poco de frío al mismo tiempo que “sacan pecho” orgullosas de sus tetas, olvidadizas del temblor que tienen por la baja temperatura.

Pero yo nunca había escuchado nombrar algo como esto: el producto Camel Toe Cup que traducido sería Cameltoe (los que no saben lo que es ya se van a dar cuenta).

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