Para que una felación sea memorable

De algunos meses a la fecha, presto especial atención a mi técnica durante las felaciones. No sólo trato de practicarlas con más profundidad y cuidado, sino que además investigo: pregunto al caballero en cuestión que tan placentera le resulta mi labor y solicito indicaciones que me guíen hacia un buen desempeño. Estoy consciente de que no será fácil lograr una felación al estilo de Sasha Grey, pero soy aplicada, e intento mejorar mis aptitudes.
Una noche (entonces la inquietud estaba recién adquirida), después de un conjunto de instrucciones claras y precisas que fui siguiendo al pie de la letra, P exlcamó: “¡caray, señorita, usted quiere doctorarse en mamadas!”. Me reí como pude, sin sacar su pene de mi boca.
Hoy, que estoy por asistir a una cita que promete, me encuentro con un consejo viril para lograr un buen performance al respecto: entusiasmo, vigor, lubricación. Básicamente, el consejero recomienda disfrutar la tarea, realizarla con miras a la culminación y valerse de la saliva como una buena amiga que facilitará el trabajo.
En serio, chicos, qué buenas sugerencias. Más que lista para ponerlas en práctica.
Imagen: crystaltoto










Una felación -que te la coman o una mamada, que se diría más vulgarmente-puede ser tan placentera para ellos como para ellas si se sabe hacer bien. Lo cierto es que cuando se hace por voluntad propia y se disfruta con lo que se hace, es uno más de los placeres del sexo para ambos, y cuando se consigue el objetivo es como ganar un premio: es la mejor demostración de que lo que has hecho, lo has hecho bien.
Sólo hay una cosa de la que habla muy poco y que es importante que tengáis en cuenta: procurad no empujar, al menos al principio, no hay nada peor que forzar una situación que debe de ser absolutamente natural (y que puede acabar atragantándose). De hecho, esta práctica algo más forzada tiene un nombre: irrumación. Podéis leer sobre ella en 