Pogonofilia o porqué nos gustan los barbudos

La Pogonofilia es la fascinación por el vello facial, específicamente las barbas. No sule usarse como un término sexual pues también involucra el gusto por las barbas fuera del ámbito erótico (pensemos en los concursos mundiales de barbas y bigotes),
Para muchas culturas la barba abundante es sinónimo de sabiduría (dificilmente nos imaginamos a un anciano patriarca lampiño, aunque por supuesto los haya) y según algunos la barba representa virilidad y fertilidad.
En el ámbito sexual, las barbas bien cuidadas tienen mucho atractivo, quizá precisamente por que acentúan la diferencia entre géneros. Aunque según el estudio de la revista Filament las mujeres buscamos rostros femeninos, es cierto que un hombre con barba generalmente nos hace voltear a verlo y pocas veces un ex-barbudo nos parece más atractivo de lo que era.
A pesar de que en la televisión se promueva al hombre sin barba, la realidad es que continúa siendo atractivo para muchas mujeres. Basta con que se dejen de rasurar un poquito y nos vuelven loquitas.
Sin embargo, a diferencia de la cara rasposita, la barba larga tiene un extra diferente. Pienso en una amiga a la que le encanta que su chico con barba le de un cunnilingus por la sensación del vello facial sobre su sexo. En mi vida he tenido pocos barbudos pero los recuerdo con placer, hay algo en esa matita del rostro que los hace especialmente deseables.
Me declaro un poco pogonofílica, pero como en gustos se rompen géneros, me parece pertinente una pequeña encuesta NSFW. Y por supuesto, si les apetece, cuéntenos en los comentarios sus razones:
Imagen: Wonderland













