Una escena porno se cuela en el Super Bowl
Imagínense la escena. Los habitantes de Tucson, Arizona, se encuentran más que atentos, presenciando el Super Bowl número 43, por el canal de cable Comcast. Los Steelers de Pittsburgh luchan contra los Cardinals de Arizona cuando la transmisión se interrumpe y ¡zas!: durante diez segundos, aparece en la pantalla una película porno. El accidente no sólo ocurre durante un domingo familiar, sino también durante el acontecimiento deportivo más importante de la Unión Americana.
La cadena local KVOA-TV, responsable de la retransmisión del partido en Tucson, cree que la escena decepcionó a los seguidores del partido. Comcast, por su parte, asegura que, más que un accidente, se trató de una artimaña, y actualmente se encuentra investigando quién podría ser el responsable.
A mí me hace gracia por dos razones. La primera, encuentro al fútbol americano lento, aburrido y retrógrado, y no me explico cómo alguien puede dedicar su tarde de domingo a contemplar a un grupo de gorilas dándose patadas y espaldazos. Qué risa que les hayan amolado el numerito. La segunda, después de que la NBC prohibió la transmisión de un anuncio cachondo que promovía el vegetarianismo durante el Super Bowl, la irrupción de una película porno es ironía de la buena.
¿Perderá Caridad Blus para siempre la simpatía de los aficionados a los deportes? Ni modo, el riesgo ya está tomado.

Y de ahí salió la idea de hacer un partido de fútbol americano jugado por dos equipos de bellísimas mujeres en ropa interior. La cosa prosperó, y ahora ya juegan una liga que se retransmite por televisión, tienen 